Directores fuertes, empresas frágiles

Si tomamos como referencia a cualquier país del mundo, las Pymes son siempre una base importante de su economía. En China, por ejemplo, hay 40 millones de Pymes y explican el 50% del PBI. En Argentina, el 99,8% de las empresas son Pymes, en Alemania, el 99%. Italia es un país de Pymes ancestrales. A pesar de esto, la fragilidad de este tipo de empresas es algo que también se vislumbra en todo el mundo. Así como nacen muchas, todos los años, una gran parte de ellas, no logran atravesar la etapa de Startup o supervivencia y quiebran o desaparecen. 1 millón de Pymes mueren todos los años en China y el 80% de las empresas creadas en Argentina, no llegan a su primer año de edad.

Durante años me pregunté cuál es la explicación para todo esto. ¿Por qué si estas son la base industrial del mundo, caen como moscas?

Las pymes son creadas por personas que tienen la necesidad de salir de su estado actual. Su creador, es alguien que, primero, busca cambiar su realidad personal y luego construir algo sostenible.

La gran mayoría de empresarios Pymes, inician sus empresas con muy pocos recursos y con escasas experiencia en lo relacionado a la planificación. Salvo en algunos países más desarrollados, los empresarios Pymes se lanzan a una aventura de navegantes hacia un mundo que, en principio, les niega colaboración. Las empresas que han superado la etapa de supervivencia, lo han hecho gracias a la visión, compromiso, tenacidad y capacidad de trabajo de sus creadores. Esto es así, nos guste o no; una Pyme está conformada por una determinada cantidad de personas que son lideradas por los creadores de este espacio. Sin su líder, la gran mayoría de las empresas, en su estado inicial, no funcionan…

 …. Tiempo después, las que salieron de su estado de supervivencia, empiezan a crecer y lo hacen, generando comodidad económica y personal para sus líderes, porque para eso trabajaron, para salir de la situación anterior y llegar a una deseada que les permita vivir la vida que quieren y desean. Realmente se siente bien; la creación empieza a rendir sus frutos y brinda tranquilidad. Algunos negocios, llegan, no hay que presionar tanto como al comienzo. Es aquí cuando el líder siente que su empresa deja de gatear y comienza a caminar. He transitado muchísimos procesos como estos y es un placer ver los cambios personales de los socios. Es gratificante ver su crecimiento económico y la tranquilidad que esto genera. También, trae consigo un cambio en las observaciones, la forma de actuar y sus pensamientos, porque los recursos son otros, la seguridad es otra y aquí radica un nuevo gran problema: el efecto “ya está”…

Es tan compleja y estresante la primera etapa, que, como humanos que somos, la tranquilidad económica de este período, nos quita perspectiva, nos da tranquilidad y junto a esto, viene la necesidad de disfrutar. En este momento, el creador se olvida que, hasta aquí, todo lo que sucedió, fue gracias a que él se mantuvo al frente del proyecto y los demás acompañaron. No había demasiado tiempo para formar y crear estructuras, porque la etapa de supervivencia es como el momento en la que el barco se está inundando; no hay tiempo para formar, es tiempo de ejecutar, hacer lo que se pueda a partir de la visión e ideas de un superior.

Esta nueva etapa no dura mucho tiempo. Rápidamente hay que despabilar y desarrollar la estructura porque sin esta, la empresa no será sostenible y su creador deberá permanecer al mando como hasta ahora, solo que tendrá que hacerlo con cada vez menos tiempo, más responsabilidades y con una estructura acostumbrada a hacer lo que le pidan, a responder y, cada vez menos, a pensar, crear y proponer.

..Era una empresa con 10 profesionales muy experimentados. Sus tres socios, iniciaron el proyecto casi sin dinero y trabajando por más de 12hrs durante años, sin vacaciones y sin fines de semana. Los ingresos solo daban para un sueldo mínimo. Al cabo del tercer año, la realidad cambió, alquilaron nuevas oficinas, contrataron personal para liberar parte de la carga laboral de sus socios y en el cuarto año, llegaron las casas nuevas, los autos y las vacaciones. Fue en ese momento dónde percibí el cambio de actitud, carácter y, hasta en algunos, cambios en la relación con los demás debido al poder que brinda el dinero. En es entonces, decidieron no invertir más en la empresa, intentaron modificar los acuerdos con proveedores internacionales, aumentar los precios de sus servicios y hasta impusieron condiciones a clientes muy grandes del mercado. Desde afuera, se podía notar que algo estaba cambiando. Tiempo después, perdieron proveedores de peso, los clientes eligieron competidores y los principales colaboradores se retiraron de la empresa. Mientras todo esto sucedía, los socios negaban esa realidad porque confundieron su nueva situación económica y estructural con la de la empresa. Creyeron que si ellos estaban bien, la empresa también. Hoy día, estamos revirtiendo esa situación con humildad y un plan de desarrollo de mediano plazo (a diferencia de la primera etapa, con algo de recursos y con más experiencia).

Ella heredó una empresa familiar muy golpeada pero con mucho potencial. Dejó todo lo que tenía para levantar esta compañía con 30 colaboradores, grandes problemas económicos y muchas deudas fiscales. Trabajó muy duro durante cuatro años. Sus quejas siempre fueron las mismas: “acá nadie se compromete”, “si no lo hago yo, no lo hace nadie”, “quieren mejorar sus sueldos pero no quieren hacer nada distinto a lo que ya hacen”… Así y todo, con mucho esfuerzo personal, su empresa fue saliendo de esta situación. Cuando logró pagar las deudas, también logró estabilizar la empresa con nuevos clientes, proveedores y mercados. Como en el caso anterior, llegó el OKM, las vacaciones internacionales de 15 días de corrido.. si, algo normal para la gran mayoría, pero no para quienes deciden emprender..

La nueva realidad generó tranquilidad y omnipotencia, pero la estructura de la empresa no permitía sostener esa situación durante mucho tiempo porque nunca fue preparada para el nuevo volumen de ventas que siempre viene con carga laboral en todos los sectores. Sus colaboradores no estaban preparados y sus sistemas informáticos eran inexistentes. La realidad personal de su dueña era una, pero la de la empresa otra totalmente diferente.

Es verdad que cada quién hace con su empresa lo que quiere porque para eso la creó. Lo que observo es que se llega a estas situaciones por falta de planificación, tiempo y experiencia y no por voluntad personal. Uno puede preguntarse; ¿a quién no le gustaría crear una empresa sostenible y a su vez rentable?, pero aunque parezca mentiras, a muchos desprendidos solo le interesa aprovechar una oportunidad.

Es importante no confundir la realidad de los empresarios con la de sus organizaciones. Es más sencillo satisfacer las necesidades de una persona que la de toda una estructura y este es el error más común de los empresarios: creer que si me va bien es porque todo estará bien.

Mientras escribo esto, me cuentan sobre un empresario “millonario” de 65 años, edad en la que pensaba retirarse con grandes problemas en varias de sus empresas. Durante decenas de años retiró la mayor parte de sus ganancias y realizó grandes inversiones que lo catapultaron hasta la cima de las clases sociales. Resolver el problema de sus empresas (que explotaron todos juntos), costaría varios de los millones invertidos y mucha dedicación. Cuando las cosas no se hacen bien, los empresarios se convierten en rehenes de sus propias estructuras porque cerrar o vender una empresa, a veces tiene costos imposibles de afrontar.

Recuerden siempre: la realidad de los empresarios puede no ser la de sus empresas.

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