Característica común de las Pymes; todas son diferentes

Desde siempre, el mundo Pyme capacitó a sus profesionales a partir de experiencias y ejemplos de grandes multinacionales. Este, es un mundo lejano y muy diferente, en dónde los recursos con los que se cuentan y los resultados esperados son de una magnitud inimaginable para una Pyme.

El mundo Pyme necesita formación y preparación Pyme.

Las Pymes explican el 98% de la economía Latinoamericana y emplean al 45% de todos los empleados, pero seguimos creyendo que el modelo Google, Amazon y Mercadolibre son los modelos a seguir.  Es verdad, estos monstruos marcan tendencias y no está mal observarlos y sacar ejemplos que puedan ser adaptados a la realidad pyme, pero estamos hablando de realidadess diferentes. Las multinacionales operan en diversos países con barreras culturales, economías, leyes y realidades sociales muy diversas y debido a esta magnitud, mucho de lo que sucede puertas adentro, está plasmado en el manual de operaciones y de ahí no se sale. No quiero decir con esto que las multi son de manual, pero sí, que tienen leyes y formas muy rígidas que dan lugar al pensamiento y la creatividad en otros ámbitos. En cambio, en las Pymes, la realidad es diferente, el volumen de negocios también y sus objetivos están más relacionados con los objetivos personales de sus socios, quienes las crearon para hacer lo que ellos quieren hacer y construyen una cultura, a conciencia o no, donde lo que sucede en la empresa, es lo que, para bien o para mal, intentaron plasmar con sus acciones y pensamientos porque es SU empresa y nos guste o no, son sus decisiones (a pesar que la gran mayoría de los socios digan lo contrario).

En el mundo de las multinacionales, es muy probable que su creador ya no sea el director con funciones operativas, con decisión, claro que si, pero el día a día, quizás lo desconozca. En el mundo Pyme, y generalizando, si el dueño no está, las cosas no suceden, y como este es quién imaginó y proyectó esa empresa, lo que hace, lo hace a partir de su visión y sus convicciones. Este personalismo hace que cada Pyme sea totalmente diferente. No hay dos iguales. Incluso, si comparamos empresas competidoras directas, las cosas se hacen de forma diferente creando una cultura única e irrepetible.

Llevo toda mi vida trabajando con empresas Pymes y cada vez que inicio un proceso de transformación en una de estas organizaciones, me encuentro en la necesidad de replantearme mi modelo. Creo que lo más importante de mi trabajo es la capacidad de adaptación a los nuevos contextos porque las Pymes así lo requieren.

Tiempo atrás, trabajé con una empresa cuyo dueño me decía que él había creado esa empresa para divertirse, porque en la empresa de dónde venía, nunca le dejaban llevar adelante los proyectos que más lo apasionaban (hoy, 50 empleados y opera en Latinoamérica y Europa). Luego, llegó otro cliente que me dijo “yo, lo que quiero, es que esta empresa me llene de dinero a mí y a mis referentes”. En pocos años, se convirtió en millonario y sus referentes tienen un pasar muy superior a la media de similares empresas del mismo mercado. Otro de mis clientes me dijo: “yo quiero trabajar 6 hrs por día. Tengo que armar una estructura para que eso sea posible”, lo logró en 5 años, otro: “Esta empresa me tiene que generar los recursos para hacer negocios, de otro tipo, en otros mercados”, lo logró, y uno más; “Quiero dejarle una empresa para que mis hijos actúen como inversionistas, pero no como directores. Ellos y yo, no queremos que trabajen en la empresa”, también fue exitosa…

Con estos ejemplos, quiero mostrar la diversidad de objetivos personificados de los dueños de estas empresas, objetivos que definen la velocidad o lentitud, las decisiones que se toman y las que no, lo que está bien y lo que está mal, pero también los límites de una organización Pyme.

Hace unos meses, un cliente no avanzaba debido a los temores de uno de sus socios (uno de cuatro). La toma de decisiones explícita, era en partes iguales, pero la implícita, la que se genera a partir del carácter y el poder que desarrolla cada uno, era solo de uno. Este socio, era un muy buen técnico en lo suyo y había desarrollado sólidos conocimientos financieros, pero era muy malo para dirigir, básicamente por miedo: él tenía miedo a crecer porque creía que perdería poder: si crecían, deberían incorporar profesionales nuevos con vasta experiencia que le demandarían actividades y decisiones que no quería tomar porque su inseguridad en temas relacionados a lo comercial, el marketing y los recursos humanos.

Avisamos y demostramos, en decenas de oportunidades que sus formas llevarían a los referentes organizacionales a retirarse porque si la empresa no crecía, el desarrollo profesional de sus colaboradores se vería limitado. Nada, no cambió nada, hasta que llegó el día donde comenzó a suceder… Primero se fue uno, luego otro, otro más y así. Siempre encontraba una excusa para justificar cada salida, hasta que ya no las tuvo. Fue recién en ese momento donde el miedo a perder mercado se hizo más grande que el miedo a perder poder. Desde ese entonces, la empresa recuperó la velocidad, la innovación y reclutó a mejores colaboradores. Ya llegará el momento donde sus socios sientan que el límite al crecimiento llegó y habrá que revisar si es un pensamiento real, criterioso o simplemente, miedo a lo que podría suceder.

Los ejemplos aquí plasmados, son reales y tienen como fin, reforzar el título de este artículo: Las Pymes tienen algo en común: son todas diferentes y eso las hace, para mí, más apasionantes, divertidas y desafiantes porque para trabajar con Pymes, hay que desarrollar un modelo profesional flexible que se adapte a cada uno de estos nuevos mundos por descubrir.

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