Transformación Organizacional Pyme

Caso real

Esta es la historia de una empresa con 50 personas sin un líder fuerte, dónde cada quién, había desarrollado sus espacios cómodos y de conveniencia, generaban ingresos extras a partir de las oportunidades que proponía el entorno, mientras que otros no medían los gastos o, simplemente afectaban a la empresa para obtener mayor reconocimiento frente a colegas y clientes. Todos lo veían, pero la gran mayoría de los colaboradores no opinaban, ni actuaban, estaban como dormidos, observaban, nada más.

Cuando inicié el proceso de cambio, detecté todas estas situaciones, las expuse frente a la dirección y tomó un largo tiempo desarticularlas. En algunos casos, los directores no estaban en condiciones emocionales para resolverlas. En otros, había historias que no lo permitían, pero las más complejas de resolver fueron aquellas donde se tocaban intereses personales. Con tan solo comunicar que se realizarían algunos cambios estructurales empezaron los inconvenientes. Primero fueron pedidos de reuniones para ver que queríamos hacer. Después, planteos más firmes, alertas prepotentes sobre lo que “podría” suceder si algo de lo planificado sucedía. Más tarde amenazas y finalmente agresiones personales, al entorno, y la creación de un clima organizacional hostil, falta de cumplimiento a los reglamentos y algunos vendedores hasta perdían clientes adrede dejando de percibir comisiones, dañando incluso su imagen y economía personal con el fin de no perder poder. Finalmente llegaron los juicios laborales, los retiros de todas estas personas y ahora la empresa no deja de crecer año tras año.

Siempre recuerdo este momento personal y profesional cuando veo tanta violencia en las calles, a sindicalistas subiéndose al escenario y hablando como borrachos, sin sentido, solo con la intención de agitar a sus seguidores, a políticos, oficialistas y opositores mintiendo de una forma increíble. Recuerdo esos días donde muchas veces no quería ir a la empresa, noches sin dormir y hasta una sensación, a veces de frustración porque lo que buscaba con mi trabajo era crear un contexto de desarrollo organizacional y de las personas, pero a esta gente solo le interesaba no perder poder. Recuerdo que la mayoría, en voz baja me decían: “te banco” pero por miedo, en las acciones y a viva voz, no acompañaban. Esto fue cambiando cuando sintieron que los poderosos perdían su lugar. Lo que me ayudó en esa época fue la convicción de creer que ese era el único camino y que había que transitar todo lo que sucedía para luego estar mejor.

En los procesos de Transformación Organizacional, es clave saber lo que se espera a largo plazo y analizar cada momento vivido. El largo plazo permite marcar el norte que orienta y los momentos vividos, brindan información sobre el impacto causado en cada una de las variables que conforman a la organización.

La violencia siempre tiene un fin: recuperar o reafirmar el poder de los violentos.

A veces lo que se ve mal en el presente, es un buen indicador del futuro.

Los entornos organizacionales son parte responsable del modelo cultural de un país. Si desde las empresas no afrontamos situaciones como estas, no creceremos pero tampoco aportaremos nada a la sociedad.

Para crecer, hay que estar dispuestos a romper el Status Quo, lo que existe y limita, lo que ya fue..

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