Contexto y Talento

Para desarrollar personas debemos definir estrategias, observarlas y brindarles tiempo y dedicación. Es aquí donde muchos líderes o directores sienten que “trabajar con personas es complicado”, porque, las personas exigen tiempo y lidiar con complejidades que desenfocan de las metas trazadas.
Sucede muy comúnmente que ciertos profesionales no dan lo mejor de sí porque el lugar en el que interactúan no los acompaña. Algunas personas necesitan estar con otras, o prefieren un ámbito más silencioso, o el bullicio. Algunas aman la luz, o la oscuridad, algunas son más productivas a la mañana, otras por la tarde o por la noche. Están quienes necesitan estar sentados, o parados, quienes necesitan cambiar de actividad cada poco tiempo y quienes buscan concentrarse por largas horas..
El entorno en el que desarrollamos nuestras actividades define nuestra capacidad para concentrarnos, nuestra emocionalidad y nuestra productividad.

A veces solo sabemos que no estamos a gusto, que no estamos rindiendo y notamos internamente esa sensación de impotencia, pero no entendemos el porqué.

A cada persona le corresponde un contexto.
En mi día a día, encuentro personas que permanecieron en un lugar sin haber alcanzado su máximo esplendor. Estos ya están etiquetados “no sirve”, “no se compromete” “no puede”, pero cuando los observo y propongo un cambio de rol o lugar, reviven, se reinventan y ahora los tildan de “tapados” o “se despertó de golpe”.


A veces es complejo explicar los resultados de una observación de estas características pero en los pequeños detalles encontramos el valor extra en una gran organización.

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