El después #COVID es hoy.

“Para qué cambiar algo, si nadie sabe que va a suceder?”.

Escucho esto constantemente, aunque también están quienes no entienden que esperan los que esperan.

Desde el inicio del #COVID, hemos pasado por diferentes etapas emocionales, como si fuera un duelo; lo que murió fue nuestra “normalidad” y no todos transitamos este proceso a la misma velocidad.

Con mis clientes, hemos trabajado cada etapa de forma productiva, dándole el tiempo y la reflexión a cada una de estas etapas sin dejar de reconocer que cada una era y es parte de un gran proceso. En la actualidad, con la mayoría de ellos, estamos imaginando el “después” a partir de lo que hoy somos y tenemos.

Es verdad; nadie sabe como quedará conformado este mundo después de semejante golpazo, pero hay algunas certezas y tiene que ver con lo que ya venía sucediendo y será necesario desarrollar sobre todo para quienes estén dispuestos a crear organizaciones que agreguen verdadero valor:

1.      Desarrollo de conocimientos que agreguen valor al segmento industrial

2.      La incorporación y buena utilización de tecnología

3.      Una cultura organizacional “comunitaria”.

Estos 3 aspectos son claves para subsistir sin ser una empresa más del montón:

El conocimiento es un diferencial para dejar de competir por precios o productos. Viviremos en un mundo digital, virtual, poco físico y esto hará que solo prestemos atención a quienes se destaquen. No habrá lugar para quienes nada tengan que decir.

La tecnología es clave si se sabe aplicar. Conozco empresas que gastan miles para tener lo mejor y luego lo hacen de nuevo para actualizar los equipos y apps que mantienen en estanterías sin saber para que las han comprado. El secreto es incorporar herramientas para alcanzar un propósito.. Conoce ud. el de su empresa?.

Algo que si murió es el modelo de empresas como las conocíamos. Las empresas que más se destacarán serán las que conformen estructuras que contengan a las personas de adentro y afuera de forma tal que nunca se quieran ir de ese lugar. Las empresas que más crezcan, actuarán como una comunidad con una visión común y con colaboración y reconocimiento verdadero y no para el programa de RR HH o el de calidad. Las empresas ya no serán el lugar de trabajo para la mayoría porque muchos no volverán a sus empresas, interactuarán para alcanzar una meta con otros pero desde sus casas. Solo si logramos un espacio que se entremezcle con la vida de las personas, incluiremos y retendremos a los mejores.. que si lo pensamos bien, ya no serán necesario solamente los mejores, sino, que además deberemos incorporar a quienes tengan otras habilidades, como por ejemplo, contención del equipo a distancia, capacidad para administrar tiempos, alta percepción y adaptación a la incertidumbre, alta tolerancia a la frustración, optimismo y además, ser un buen técnico en lo suyo. Trabajar desde casa, requiere repensar el trabajo. Ya no trabajaremos como antes, el 8 a 17hrs, desaparecerá para una gran mayoría (hasta incluso muchos servicios).

Para salir de este lugar en el que estamos, necesitamos la cabeza y el compromiso de todos y no de unos pocos.

El mundo que se nos aproxima, el digital, no es solo para empresas tecnológicas, hasta el comerciante del barrio deberá ingresar a este nuevo mundo.

Estos procesos de cambio son largos y complejos, pero necesarios y obligatorios.

Quienes permanezcan añorando lo que ya no existe, estará otorgando ventajas a quienes ya empezaron a pensar en el día después. 

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