Tu futuro es incierto

La #4RI, la 4ta Revolución Industrial o Transformación Digital. Ya está entre nosotros y nos obligará a subirnos a esa ola muy rápidamente. Lamentablemente, muchos no lo van a lograr y las diferencias de oportunidades entre unos y otros impactarán más que nunca. También es una realidad, aunque mucho no se hable de esto (porque a ningún gobierno le conviene), que en LATAM, los próximos años aumentará la desocupación debido al reemplazo de operarios por tecnología. Luego, más adelante, esta caída en el empleo se revertirá pero toda revolución trajo aparejada una caída en el empleo como parte de la transición.

Ahora bien, apostamos a los que saben de tecnología, a los ingenieros, programadores y técnicos, también a las empresas tecnológicas como las estrellas de este nuevo mundo, pero, es un mundo solo para los programadores?.

Es cierto que necesitamos cada vez más programadores y empresas de tecnología para crear productos y servicios que serán aplicados en el resto de las empresas e implementados por personas que nada tienen que ver con esas profesiones. Esto es lo que obliga a todos a conocer de qué se trata y qué propone esta #4RI.

Hablamos de “Transformación Digital” y muy poco decimos sobre el cambio que deberán hacer las personas para que esta revolución pueda ser efectiva.

De aquí en más, estaremos “obligados” a cambiar e incorporar nuevos conocimientos constantemente (se dice que los cambios no se pueden obligar, pero lamentablemente, este será un cambio obligado para quiénes no quieran caerse del sistema). Percibo que no hay grandes estrategias para esto, que la sociedad y los profesionales en general están varios escalones detrás de aquellos que ya emplean tecnología y crean conocimiento a diario y cuando escribo esto, me refiero a los cambios que deberían estar haciendo las instituciones educativas pero también los sindicatos de Latinoamérica que aportan a esta obsolescencia laboral con ideas antiguas de un mundo que ya no existe, asistiendo al empleado en la obtención de ingresos en el presente mientras hipotecan su futuro. 

Qué deben aprender las personas para no volverse obsoletas? 

Claro está que habrá que incorporar tecnología pero aprender a convivir no es lo mismo que ser un tecnólogo. Hay quienes diseñan y crean mientras la mayoría de nosotros seremos usuarios, por esto me gusta decir que la #4RI es una revolución del conocimiento y no de Transformación Digital. Yo veo a la tecnología como la herramienta que bien empleada cambiará la realidad de todo lo que hacemos hoy día pero la clave está en el uso y no en la tecnología en sí mismo que no es más que una nueva herramienta y como tal, debemos aprender a aplicarla en el lugar y el momento más conveniente. Para esto, necesitamos formar personas y reconocer que este nuevo mundo nos compromete a todos a ser más creativos, más flexibles, mejores comunicadores y más colaborativos. Ya nada se logrará individualmente.

El paso previo

A diario trabajo con decenas de personas que participan en distintos ámbitos organizacionales, educativos, fundaciones, gubernamentales. Todos los días de mi vida veo interactuar a equipos, grupos y personas y me encuentro con una problemática común que es la complejidad y la falta de hábitos e intereses para incorporar y aceptar nuevos conocimientos. Se percibe ya, la diferencia que existe entre quienes sí están dispuestos y quienes no dado que la tecnología permite a quienes buscan aprender es hacerlo cada vez más rápidamente mientras la brecha entre quienes aprenden y quienes no, se hace, a diario, cada vez más amplia.

Pero, por qué aprenden los que aprenden?. No caben dudas: los que aprenden lo hacen porque tienen en claro lo que buscan, lo que quieren. No lo hacen para saber y nada más, lo hacen para aplicarlo en busca de alcanzar una visión o una meta previamente definida, analizada, reflexionada. Esa meta, en la actualidad no está relacionada directamente con el dinero sino con una necesidad más personal de reconocimiento o logro. Quienes aprenden lo hacen para alcanzar metas, para concretar o alcanzar algo. El dinero, es un premio adicional.

Desde hace 4 años soy parte de un proceso de transformación en una empresa de servicios donde los empleados aprenden sistemáticamente (sobre todo el mercado y no únicamente sobre su especialidad directa). El equipo se realimenta constantemente de aprendizajes (70 colaboradores) y los resultados en cuanto a participación de mercado, rentabilidad, premios económicos e incorporación de tecnología han sido abismales frente a sus competidores directos que siguen actuando de forma tradicional. Esta empresa trabajó inicialmente en dar a conocer a sus colaboradores la visión organizacional y también asistió a sus principales referentes a que definan su propia visión asistiéndolos para buscar puntos en común entre sus intereses personales y el de la organización. Esto parece una irrealidad o tomado de empresas como Google, Amazon, Facebook. Estas empresas invierten mucho dinero y tiempo en elevar el potencial de cada uno de sus colaboradores porque acá está el verdadero valor agregado de las organizaciones del futuro. Ya no se competirá por precios o por productos: se competirá por quién comprenda mejor a sus clientes y le brinde un producto o servicio único y sin igual. Si nuestras empresas aún focalizan en hacer las cosas un poco mejor que el competidor de siempre, vendrá alguien que nunca participó en el mercado y destronará a todos los existentes (Uber, Airbnb, Mercadolibre ya lo hicieron). 

Sé que cuando planteo estas cosas en LATAM, lo primero que pensamos es “cuesta llegar a fin de mes y me voy a poner a pensar en el desarrollo de cada uno”. Entiendo este pensamiento pero lamentablemente es obsoleto y necesitamos desaprender estas formas de pensar y actuar para incorporar nuevas. O lo hacemos con tiempo o lo haremos urgentemente. Suena exagerado?, miren a su alrededor.

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