Líderes humildes: Clave del nuevo mundo

Días atrás me reuní con el dueño de una empresa. Sus servicios se destacan a nivel internacional pero el balance de los últimos dos años fue negativo. 

Algo de su relato me llamaba la atención; la forma en que se refería a sus empleados. Es un señor muy correcto y atento que entiende que sus empleados también lo son porque lo tratan de “usted”. Durante la reunión, se preocupó por presentarme el organigrama y destacar que él toma todas las decisiones; sus “empleados” opinan pero la decisión es de su potestad.

También comentó que la comunicación digital no es relevante para su negocio y que quienes quieran hacer negocios con ellos, deben pedir entrevista y acercarse a su empresa (su “despacho” personal ocupa 1/3 del espacio total de la empresa). Edad: 50 años.

Con respecto al servicio que brindan: es de elevada calidad. Muy actualizado, con aplicación de tecnología de última generación. Son referentes en el mercado. 

Esta experiencia se repite en miles de empresas que se crearon y fueron líderes o tuvieron una posición económica cómoda en algún momento. 

Infinidad de empresas con alto potencial están quedando obsoletas no por sus productos sino por los pensamientos y hábitos de sus integrantes, en especial, el de sus líderes. 

Otros ejemplos de obsolescencia organizacional:

Dueños que no aceptan pedidos por Whatsapp, exigir a los millennials que se comporten como X, empresas sin soft de gestión, productos que no han sido modificados durante años porque el mercado aún los compra, equipos de ventas que no aplican tecnología pero tampoco han salido a vender por mucho tiempo (“el cliente los busca”), directores que gestionan sin información o dueños que han perdido la humildad al creer que así como llegaron a este lugar podrán sostenerse en el tiempo.

Generalmente, cuando analizamos a las empresas, lo hacemos focalizando en procesos, costos y rentabilidades sin evaluar los pensamientos y comportamientos de quienes lideran y colaboran.

El pensamiento del dueño es el primer foco de mis consultorías. En el mundo PYME, las empresas y sus dueños tienen el mismo carácter, forma de vivir y actuar. Si el dueño logra detectar esos pensamientos desactualizados, la empresa y sus colaboradores tienen una oportunidad. Para esto, es necesario estar muy dispuesto a cambiar porque requiere humildad y compromiso con el futuro sin pensar demasiado en como se hacía en el pasado.

 He visto varias empresas caer y otras que se sostuvieron en crisis permanente durante años debido a la falta de renovación conceptual de sus dueños.

El nuevo mundo #4RI ya está aquí. Este es para quienes estén dispuestos a actualizarse y flexibilizar sus pensamientos. No es un mundo solo para tecnólogos, es un mundo para personas flexibles y más humanas que emplean otras herramientas para agregar valor a todo su entorno. Se lee exagerado?. Mira a tu alrededor

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